A los que nos reciben

Publicado por Compartiendorutas en

Lo que diferencia a un viajero de un turista es, básicamente, que el primero sabe (y ha experimentado) que lo mejor de los viajes no es el destino o lo que “se ve” sino las personas que se conocen, las que te reciben con los brazos abiertos y que, por unos instantes, se convierten en tus compañer@s, amig@s o familias. El turista consume viajes. El viajero los vive.

Nosotros somos de los que pensamos que, conociendo a la gente local, es cuando mejor se conoce un lugar porque así es como realmente descubres la magia de los rincones, cuando lo haces a través de sus ojos. Y es que muchas veces son los momentos compartidos con los otros los que nos dejan los mejores recuerdos. Así, compartiendo, hemos aprendido que “nada recibe el que no tiene nada que dar”. Com-partir significa partir/dividir con alguien lo que un@ tiene para sí, un acto que demuestra gran generosidad y amor hacia el que va a recibir. Nosotros hemos experimentado ya en muchos lugares lo que significa ser acogido, durante días o incluso semanas, y no deja de sorprendernos la facilidad con la que, altruistamente, nuestros anfitriones detienen sus vidas para ofrecernos su tiempo y su espacio; alimento, refugio, charlas, orientación y guía, buenos consejos y siempre, sin excepción, sus mejores deseos para con nosotros.

Pero lo que verdaderamente nos conmueve es darnos cuenta de que, muchos de l@s que nos reciben dispuest@s a compartir lo que tienen, tienen, en realidad, muy poco. Hogares y gentes humildes, con un poder adquisitivo ajustado y con escasas oportunidades de mejora a las que puedan acceder a lo largo de su vida. Aun así, pocos son los que se quejan de algo, al revés, valoran y agradecen lo que tienen haciendo que, los recursos de los que disponen, les cundan al máximo.

Más allá de la necesidad de reflexión y actuación global frente a las grandes desigualdades e injusticias del mundo (y no nos cansaremos de promover y participar en dichas discusiones) queremos destacar aquí no su pobreza o precariedad económica, sino la riqueza de sus almas y sus corazones. La humildad y el respeto con el que tantas veces hemos sido acogidos nos hace volvernos más humanos, más cercanos, más confiados, más amorosos, más felices, más parte del mundo. Gracias por aportarnos tanto en tan poco tiempo.

Sabemos también que no hay un verdadero compartir si éste no es recíproco. Y aunque siempre volvemos más ligeros de equipaje de lo que nos fuimos, regalándolo todo y vaciando nuestras mochilas, somos conscientes de que lo que más nos agradecen y valoran son los momentos de charla con nosotros, comprobar el contraste cultural y conocer otra manera de ver el mundo, compartir experiencias que enriquecen, un agradecimiento auténtico, nuestras sonrisas, poco más. Realmente, las familias que nos acogen, son un regalo.

A los que estáis en la otra punta del mundo y aún no sabéis de nuestra existencia, estamos dispuestos a conoceros y deseosos de compartir parte de nuestra aventura a vuestro lado. Estamos seguros que, una vez más, lo mejor del viaje seréis vosotr@s.


0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *